Saturday, May 06, 2006

El Corridor














El hombre astiba el suelo en busca de una abertura para escaparse, sus manos están ligadas, sus pies encadenados, sus pasos emiten un ruido metálico, la voces se propagan por las salas...y él... continúa caminando.
Dos hombres le siguen, a veces lo sostienen, el hombre siente que su corazón va a explotar:…¡¡ quiere que sea antes de las 6 :00 AM ¡! …¡¡ quiere que el mundo se detenga!!...¡¡ se quiere bajar y no que lo bajen ¡!... Los muros son de un amarillo crepúsculo….. su último crepúsculo.

Me senté con él, su mirada de almendra me decía su historia…¿ su nombre?.... ninguna importancia......japonés de origen, ciudadano del mundo. Su historia consiste en haber sido juzgado y encontrado culpable de un crimen que no cometió. 25 años pasados en el corredor de la muerte, esperando el “crimen institucionalizado” que es la pena de muerte. Sus manos son el testimonio de miles de caminos recorridos sólo con su alma; las grietas de su rostro se abren al sol, respiran sabiduría y no odio. Lo acompaña un trozo de su vida: su nieta, un espejo de su alma herida. ¡Me enmudezco, no logro articular ninguna pregunta! A mi alrededor una marea humana se desplaza sin mirarlo, ignorado, como cada uno de los miles de ajusticiados en este planeta, bajo la premisa de la sacrosanta justicia rendida por los hombres.

¿Qué siente? ¿Qué piensa? ¿Cómo vé la vida hoy, o el restante de vida que le dejaron? Y… ¿Qué pasó con ese espacio negro de 25 años esperando la muerte, asesinado entre cuatro paredes?

Miro a mi alrededor, y veo rostros conocidos por el planeta y que están acá, en Montreal, por él y por todos los otros que acampan en los corredores de la muerte de 89 países, que aún creen que la pena de muerte puede arreglar la criminalidad: Catherine Deneuve, Bianca Jaggers, Dan Bigras, y todas las manos negras y las manos blancas que harán lo que decían nuestros cantores de La Muralla.

En el libro de Record Guinness, podremos escribir en este fin de año, el más horroroso de todos: Hemos pasado la frontera de las 1000 ejecuciones de condenados a muerte después que se restableció la pena capital en 1976 en Estados Unidos de América. No olvidemos que en un país de "Libertad", hay un tropel en los corredores de la muerte... ¡Cientos de condenados a la pena capital se pudren en sus celdas, en condiciones inhumanas, con esa espada de Damocles sobre su cabeza! No es sorprendente que ellos sean de raza negra, pobres, a veces inocentes otras...culpables.

Mientras todo ello ocurre, hay gente que tiene tendencia a rezar por la vida y a realizar ceremonias fastuosas para alabar a un elegido que también, según cuenta la leyenda, fue condenado a muerte. ¿Y la naturaleza del crimen?... No cuenta, ni hace dos mil años, ni hoy: Todos condenan la condena, pero muchos las practican aún. Entre ellos, países que osan llamarse “civilizados”: Japón, Estados Unidos de Norteamérica, China, Guatemala, Cuba. En otros países de América Latina, la pena de muerte es aplicada sólo por delitos excepcionales: Argentina, Bolivia, Brasil, El Salvador, México y Perú. Como podemos apreciar, nuestra América morena no se queda atrás en esta carrera de la destrucción institucionalizada de la vida.

La instancia de destrucción, lleva al Estado al cinismo en materia de ejecución. En EE.UU. por ejemplo, al condenado a muerte lo ponen bajo una vigilancia especial, para evitar el suicidio, y con ello no impedir al estado el cumplir su cometido asesino. Ese mismo cinismo los lleva al extremo de tomar las medidas del condenado, para confeccionar el traje con el que será ajusticiado…¿ Dónde están los defensores de la vida en todo esto?: ¡Se lavan las manos!... como hace dos mil años, lo que demuestra que la inquisición y el index tienen todavía un defensor.

Italo lemus Fara

Fotografo de Prensa y Cronista
Texto y fotografias

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